El solar encantado

Sábado 11 de febrero de 2017
por  Carla
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Hola, me llamo Olivia Rivera, tengo 24 años. Mi pelo es castaño y ondulado. Practico deporte y hago estudios de fotografía y periodismo en mi ciudad natal, Pamplona, en el norte de España. Os voy a contar mi historia. Tenía que hacer un gran reportaje para el final de curso así que voy a contar como empezó todo.

Era un 18 de enero grisáceo en el norte de España, cuando Roberto, mi mejor amigo, me llamó por teléfono para decirme que había encontrado un buen tema para mi reportaje. Estaba muy nervioso y me explicó que había una señora que afirmaba que la casa de su vecino estaba encantada y que tenía pruebas para demostrarlo. Una luz se encendió en mí : « ya tenía un tema ». Roberto siguió hablándome de la señora que se llamaba Marta Rollizo mientras que yo empece a preparar mi material de fotografía. Me dijo que Marta vivía en el norte de Inglaterra, entonces Roberto y yo nos embarcamos dirección de Bradford.

Fue muy difícil encontrar la casa de Marta porque estaba muy aislada. Era una casa bastante simple, de piedra y con chimenea. Al lado había una gran casa solariega y tenebrosa de tres plantas, con muchos ventanales y hiedra en los muros.

Llamamos a la puerta de Marta. Oímos todos los cerrojos abrirse uno tras otro. Por fin apareció Marta. Estaba sorprendida de nuestra venida. Era una abuelita que vivía sola con un gato. Le dije:
- Hemos venido para hacer un reportaje sobre el solar encantado, ¿me puede contar todo lo que sabe sobre la casa encantada por favor ?

Estaba blanca como la nieve y tardó antes de responder. Yo estaba impaciente y Roberto no dejaba de temblar la pierna. Al fin se decidió a contarnos : - Todo empezó cuando mi vecino se murió de un ataque al corazón en su casa. Soy yo quien encontró su cadáver en la entrada. Desde este día se oyen ruidos en el interior y ventanas que se abren solas. La gente del pueblo de al lado se va poco a poco y yo me quedo sola.

Decidí ir a la casa solariega al día siguiente. Estaba impaciente por entrar en este lugar tan misterioso. Por la mañana estaba cansada pero me quedaban fuerzas para investigar. Antes de entrar en la casa, puse mi cámara a grabar. Roberto tenía miedo y para tranquilizarle, le aseguré que no nos podía pasar nada. Entré la primera. Estaba todo oscuro y pedí a Roberto que encendiera su móvil para utilizarlo como linterna. Había muebles antiguos de madera y una gran alfombra en la entrada. También había una lámpara en el suelo con un poco de... ¡¡¡sangre !!! Dejé escapar un grito de terror. Seguí grabando cada vez con más miedo, estaba temblando. El comedor tenía muchas telas de araña, había una gran mesa con sillas alrededor, una chimenea de piedra, un sofá de cuero y … ¡una persona!. Cuando empecé a mirar de cerca para saber quién era, ya había desaparecido. Me sentía mal y Roberto, que no había visto la silueta, quería seguir avanzando.

Había también una gran escalera que se dividía en dos, una a la derecha y la otra a la izquierda. Nos fuimos al primer piso para descubrir el lugar. Pero unas de las escaleras estaba destruida por el tejado que se había caído, por eso tuvimos que coger la otra que no me inspiraba confianza. Aun grabando con mi cámara me esperaba lo peor y tenía razón. Después de algunos minutos, oí el lloro de un hombre. Me acerqué con Roberto, pegado a mi. Seguí el ruido que se movía continuamente hasta llegar a un despacho muy grande. Y lo vi  : un hombre de espalda translúcido, Roberto se desmayó y yo intentaba protegerme con una silla, aunque sabía que los fantasmas podían atravesarla. El fantasma se giró hacia mí, lo estaba grabando pero en la cámara no se veía bien este ser tan extraordinario. Me sentía mal, ¿serán mis últimos momentos de vida ? Pues no, el fantasma se acercó a mí pacíficamente e intentó darme un abrazo pero pasó a través de mi cuerpo. Durante unos segundos no podía respirar. El fantasma atravesó de nuevo la pared y me habló de muchas cosas al mismo tiempo : - Llamo...Carlos...tranquila...ayuda... - Espere señor, respire profundamente y cuéntemelo tranquilo, intenté explicarle. - Me llamo Carlos Ajiu y por favor no tenga miedo de mí, me respondió. - No tengo miedo, solamente estoy fascinada. Me llamo Olivia, Olivia Rivera. - ¿Y usted es un fantasma... - cogí tiempo para terminar mi frase porque tenía miedo de su reacción - bueno ? - Sí sí, claro.

Volvió a llorar y atravesó la pared de nuevo para esconderse de mí. Me fui corriendo al otro lado de la pared, cuando de repente oí la puerta de la entrada abrirse y Carlos se fue. Oí la voz de Marta pero no respondí para ver lo que hacía aquí. Bajé las escaleras para ver a donde iba y ella no parecía tener el menor miedo. Todo esto no estaba muy claro, la seguí, aunque ella a veces se giraba para ver si alguien la seguía. Me fijé en el suelo y vi muchas trampas, Marta no era una abuelita sin defensa sino una manipuladora. La seguí aún más hasta llegar a una puerta blindada. Esa encerraba un tesoro, estaba segura. Subí las escaleras, desperté a Roberto que aun estaba durmiendo y le expliqué la situación : - Bueno, vamos a hacer un plan y tendremos que tener la ayuda de Carlos. - ¿Quién es Carlos? me preguntó. - Ah si, es verdad, no tienes que tener miedo, ¿vale ?. Carlos es un fantasma, pero tranquilo, no hace daño. - Ah, vale, me dijo desconcertado. - Voy a llamar a Carlos. Le llamé susurrando para no llamar la atención de Marta : Carlos Carlos … Carlos llegó y estaba contento de que Roberto no se hubiera desmayado. - ¿Qué quieres de mí Olivia ? - ¿Sabes por qué Marta la vecina esta aquí ? - ¿Marta ? Es mi hermana. ¿Por qué ? - ¿Tu hermana?, dijimos Roberto y yo al mismo tiempo, porque la última vez que la vi me dijo que tenía miedo de este lugar y no me dijo que su hermano era la persona que se murió aquí, le expliqué estupefacta. Carlos, ¿sabes por qué hay una sala blindada con muchas trampas alrededor ?
- Eso no lo sé, me hace mucho daño pasar a través de estos muros, me respondió.
- Bueno tengo un plan: Carlos, tienes que entretener a Marta, sin que te vea, para ella tú estás muerto. Roberto, tienes que desactivar las trampas para que yo pueda pasar. Y yo intentaré abrir la puerta blindada, ¡¿de acuerdo ?!
- De acuerdo, dijeron juntos.

Todo iba bien, Marta seguía la voz de Carlos, pensando que eramos Roberto y yo. Para Roberto, desactivar las trampas fue un juego de niños y yo no conseguía abrir la puerta pero Roberto me ayudó y nos quedamos boquiabiertos cuando vimos todo el oro que había. Una alarma se activó y las puertas de la sala se cerraron pillándonos en el interior. Eso advirtió Marta que vino enseguida, abrió la puerta con un arma en la mano : - Habéis encontrado mi tesoro, nos dijo con una voz de melancolía apuntando su arma hacia nosotros. - No te vas a salir con la tuya, le dije a Marta, ¿por qué no nos has dicho que era tu hermano el vecino que se murió ? le contesté. - Porque soy yo la que le he matado ! , un poco de veneno hace mucho desastre, ¿no ? - El fantasma de Carlos cree que se murió de un ataque al corazón, le dije. - ¿Qué dices ?, ¿has perdido la cabeza ? Los fantasmas no existen, he inventado esta historia para que nadie quisiera venir, pero ustedes no habéis tenido miedo…

Marta disparó a la pierna de Roberto, ¿iba a ser la siguiente ? De repente Carlos entró en la sala, lo había oído todo y quiso vengarse pero Marta, muerta de terror, se desmayó. Até a Marta a una silla y llamé a la policía. Carlos me dio las gracias y desapareció definitivamente, ya estaba libre. Roberto estaba sufriendo pero la ambulancia y la policía no tardaron mucho tiempo en llegar. Roberto y yo lo contamos todo y tenía pruebas, gracias a mi cámara que lo había grabado todo. Mi amigo se recuperó rápidamente y volvimos a España. A mi profesor le gustó el reportaje, y gracias a mi diploma encontré trabajo en una televisión privada. Si quieres ver mi reportaje, pon la tele en marcha y lo encontraras el sábado por la tarde.

FIN