El futuro del pasado

Jueves 9 de febrero de 2017
por  Andrea
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El futuro del pasado

Erase una vez, por los años 2000 una región de Francia,un chico y una chica. Los dos tenían 13 anos. El no tenia amigos, tenia buenas notas en el colegio, era un poco agresivo. Se llamaba Esteban.  Ella si tenia amigos:4 chicas. También tenia buenas notas escolares excepto en matemáticas. Su nombre era Sofía. Los padres de los chicos tenían algo en común:no se ocupaban de sus hijos porque siempre estaban de viaje por el trabajo. Los niños no sabían que el 29 de Julio del 2001 iba a ser un día inolvidable para la humanidad. Caminaban cada uno por el paso de cebra para ir al colegio. De repente, los árboles y toda la naturaleza estaba verde aunque estaban en otoño. Se quedaron quietos ; fue como si el mundo se hubiera parado excepto ellos. Se miraron y observaron a su alrededor y vieron un cartel que indicaba en qué año estaban ¡en vez de decir 2001 decía XI A.C. ! Los chicos se juntaron y se preguntaron qué había pasado «¿Piensas lo mismo que yo ? » « Tal vez » contestó ella » « Yo pienso que el mundo volvió al pasado » « Pensé eso también » dijo ella «  Deberíamos ir a la biblioteca a ver si encontramos un libro que explica qué ocurre cuando el mundo vuelve al pasado, ¿no?” “Tienes razón” contestó Esteban. Llegaron allá, vieron todos los libros de la biblioteca tardaron tiempo pero nadie les hacía caso, no hablaban. Al fin encontraron un libro de dos paginas. Lo leyeron, decía: Un día cuando el mundo vuelva al pasado, muchas cosas cambiarán,sobre todo monumentos. Pero guerras, no. Siempre habrá guerras. No había ningún nombre de autor ni título. Sofía y Esteban decidieron llevárselo “Qué hacemos” dijo el “Vamos a salvar a la humanidad” dijo ella con un tono muy seguro. “Ven a mi casa vamos a ser amigos y a hacer un plan para que no haya ningún cambio en el mundo. Cuando llegaron a la casa de Sofía, se pusieron a reflexionar. Los padres de la chica no estaban, entonces, podía invitar a quien quisiera. Después de dos días habían encontrado un plan. Cogerían la carta de crédito de los padres de Sofía (nunca la usaban) y muchos billetes de los padres de Esteban, que cuidaban mucho. Al día siguiente partieron al aeropuerto de Lyon “¡Que raro que haya aeropuertos en XI A.C.!” intervino el chico. “Sí “ respondió ella “ todo no ha cambiado. El libro decía que ciertas cosas cambiarían sobre todo MONUMENTOS quiere decir que los arquitectos no querrán construir los monumentos”.

Cuando llegaron a su primer destino, Egipto, se pusieron a buscar a alguien que les ayudara. Todo estaba muy tranquilo y no había pirámides. Por fin vieron a una persona “ es un escriba, exclamó Esteban, Hemos estudiado Egipto en la escuela. Vamos a decirle que imponga una ley para que los Egipcios las construyan” exclamaron. Cuando le preguntaron, con la ayuda de un libro que habían comprado en el aeropuerto, el escriba se levantó y les dijo en egipcio: “Voy a decir al faraón que autorice la construcción de las pirámides. Les aviso si está de acuerdo”. Regresó de noche y les dijo que sí quería construirlas, sobre todo si son para los faraones o personas importantes. Así fue como los egipcios empezaron a construir las pirámides. Los chicos preguntaron al escriba si había un objeto que haga avanzar el tiempo mas rápido “ Claro, es un pergamino que está en la nariz de Kefren ¿para qué lo quieren?” “Para que los egipcios construyan la pirámides mas rápido” Llegaron allá. Lo abrieron y había un botón. “ el pergamino hace también teleportación” dijo el escriba. Salieron, apretaron el botón y en 30 minutos, las pirámides fueron construidas. “ Bueno ahora vamos a Roma para el Coliseo” dijo Esteban. Volvieron a apretar el botón y aterrizaron en Roma.

Fueron a ver a Julio CESAR en el siglo X A.C. a decirle que debería haber un anfiteatro para combatir y divertirse. “Tienen razón chicos mucha razón, guardiaaaaaaaaaaaaas, a construir el Coliseo” Los niños pulsaron el botón del pergamino y el coliseo estuvo construido. “ahora vamos a París para la Torre Eiffel” dijo Sofía

Cuando llegaron allá en el siglo XX miraron a sus alrededores. No estaba la Torre Eiffel. Partieron en busqueda de la casa del arquitecto. Un hombrecillo salió. “¿Que hacéis aquí?” “¿Podemos entrar?” “...Sí...que quieren” “¿Te gusta la arquitectura?” “No yo seré dentista” “pero si es dentista no podrá construir la torre Eiffel” “ ¿que es eso de la torre Eiffel?” “ es un monumento que se llama así” “ah vale”. Para que el señor Eiffel entendiera qué era y como era la torre, le hicieron un dibujo. “No está mal”, dijo, “voy a construirla y veré si quiero seguir siendo arquitecto”. Se puso entonces a trabajar de inmediato con unos albañiles. Los chicos pulsaron el botón del pergamino y en 30 minutos, la torre fue construida. “¡adoro este trabajo! Voy a hacer una nueva estatua llamada estatua de la libertad”. “Arreglamos dos problemas en un solo lugar, qué bien. Ahora vámonos,” dijo Esteban.

Llegaron a Londres en 1800. Tenían que convencer a Charles Barry para que construya el Big Ben. Pasaron muy poco tiempo buscandolo. Charles Barry tenia un escritorio lleno de hojas con algo vagamente similar al Big Ben. “¿Le gustaría construir un monumento?” preguntó Sofía “Sí” “Tenemos una idea para usted, vais a construir el Big Ben” Y le enseñaron una foto del monumento “Me encanta. Comenzaré a construirlo la semana que entra”. Los dos chicos agradecieron, se despidieron y se fueron. Con la ayuda del pergamino, regresaron a su pueblo tranquilos.

Salvaron a la humanidad en ...un día. Hicieron que el tiempo volviera a la normalidad ¡nadie se había dado cuenta de nada desde el principio! Los dos chicos se hicieron aún mas amigos y vivieron felices para siempre.