La guerra del corazón

Sábado 11 de febrero de 2017
por  Remy
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En una casa antigua y muy hermosa, situada en un bosque profundo donde las hojas caían constantemente como si fuera una lluvia, vivía una familia triste, muy triste. El padre era un soldado de guerra, tenía una larga barba gris y el pelo marrón, le gustaba mucho jugar al fútbol con su hijo y cuando miraba a su esposa, sus ojos se llenaba de pasión y de amor. La madre era un poco rechoncha pero con un carácter suave, le gustaba hacer pasteles pero cuando vemos su físico comprendemos que también le gusta comerlos. Su hijo era de talla normal, con el pelo de oro y los ojos del océano, le gustaba mucho jugar con su padre.

Un día alguien llamó a la puerta. Era un soldado de guerra. Habló con el padre y después de discutir, el padre se precipitó hacia su habitación para preparar la maleta. La madre y el hijo estaban preocupados. Cuando terminó la maleta dio un beso a su esposa y a su hijo y cerró la puerta. El hijo preguntó a su madre :
- ¿qué le pasa ?
- la guerra hijito. respondió la madre. Y en ese momento miles de hojas cayeron de los árboles.

Al día siguiente la madre gritó :
- ¡A CENAR!
- ya voy, respondió el hijo. El hijo saltó hasta su silla y preguntó :
- ¿ qué comemos ?
- sopa
- Eurk...
- no hay nada más, comes eso o lo dejas. Respondió tranquilamente la madre
- ¿dónde está papa? Preguntó el niño. La madre se puso a llorar y el niño preguntó :
- ¿qué te pasa?
- Niño siéntate. El niño se sentó y la madre explicó
- Esta mañana un soldado vino a casa y me explicó… y se puso de nuevo a llorar
- qué ¿qué?. Dijo el niño impaciente
- tu padre participaba en una misión para la guerra. Tenía que infiltrarse pero el enemigo le encontró y… le mató
- pero, pero... Dijo el niño boquiabierto y en ese momento no eran hojas no, sino un árbol el que se cayó.

La madre ya era muy vieja y el niño encontró un trabajo de ingeniero. La madre y el niño querían tener alguien más en la casa porque el padre les faltaba así que compraron un perro. La madre estaba contenta pero el niño no estaba satisfecho. Hugo decidió construir una máquina para poder viajar en el tiempo. La llamó ’’ Tiempocontento’’. Cuando la encendió salió humo, vio una luz, se dio cuenta que era la luz de su habitación. Pensó un momento y dedujo que todo eso era un sueño. El niño no estaba tan triste porque sintió que su padre se había quedado en su corazón.

Colorin colorado este cuento se ha acabado.

Rémy Di Bisceglie Caballero